29 años de prisión para procesado por la violación a una adolescente de 16 años

BOLETÍN DE PRENSA FGE Nº 766-DC-2021

29 años de prisión para procesado por la violación a una adolescente de 16 años

Quito (Pichincha), 12 de agosto de 2021.- Como parte de su defensa –y para evitar la sentencia como autor de violación–, Paúl Alexander M. M. dijo al Tribunal Penal –en su testimonio sin juramento– que mantuvo relaciones sexuales consentidas con una adolescente de 16 años.

Pero el fiscal especializado en delitos de Violencia de Género, Eduardo Estrella, demostró lo contrario: cometió violación. Por ese delito, el procesado, de 24 años, fue condenado a una pena agravada de veintinueve años y cuatro meses de privación de libertad, y deberá entregar 10.000 dólares a la víctima como reparación integral.

Para sostener la teoría del caso, Fiscalía presentó los relatos de testigos indirectos del hecho y reprodujo el testimonio anticipado de la víctima, durante la audiencia de juzgamiento desarrollada el 10 de agosto de 2021 en el Complejo Judicial Sur (Quitumbe).

Testimonios concordantes

La madre de la adolescente encontró a su hija inconsciente, ensangrentada y con la ropa hecha girones. Horas antes, después de haber llamado muchas veces al teléfono de la adolescente, Paúl Alexander M. M. contestó y le dijo la ubicación.

Junto con su pareja, la mujer se dirigió en un taxi hacia el sector de Oyacoto, cerca de un mirador ubicado en la Avenida Simón Bolívar, en el sur de Quito.

El padrastro de la víctima, con ayuda del conductor del taxi, cargó a la adolescente al vehículo para trasladarla a la Unidad de Flagrancia. Mientras tanto, la Policía –enviada por el ECU 9-1-1 tras la llamada de la madre–, se llevaba a Paúl Alexander al mismo lugar.

La médica-legal determinó más de ocho laceraciones profundas en los genitales de la víctima, además de varios golpes en el rostro, pechos y muslos.

También se recolectaron muestras de fluidos del cuerpo de la víctima, cuyos análisis concluyeron que se trataba de proteína P30 (líquido seminal).
La víctima fue trasladada al hospital donde la médica de turno aplicó un procedimiento para tratar las laceraciones. Todos ellos testificaron en el juzgamiento, entregando este relato a los jueces.

Durante la investigación de Fiscalía, el procesado se negó a entregar una muestra de ADN y en la audiencia de juzgamiento, afirmó que el acto fue con consentimiento, por eso la encontraron “dormida” y a ambos “apenas con ropa”. Que ella había decidido que se despertaría cuando llegase su madre, dijo.

En su testimonio anticipado, la víctima aseveró que la mañana del 1 de septiembre de 2020 intercambió mensajes de texto con su amigo y vecino, Paúl Alexander M. M., y acordaron salir al mirador para festejar su cumpleaños.

Él llevó un brebaje preparado con alcohol y frutas. Ella perdió el conocimiento y no recuerda los eventos. Cuando se despertó, estaba en la Unidad de Flagrancia, ensangrentada, con la ropa destrozada y acompañada por su madre.

Aunque estuvo en estado de inconciencia mientras el agresor perpetraba el delito, la víctima padece de estrés postraumático, por lo que ha tenido varios intentos autolíticos, señaló la psicóloga en su testimonio.

Información jurídica

El caso fue sentenciado según el artículo 171, numeral 1, del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que sanciona a quien cometa violación contra una persona en estado de inconciencia. Para agravar la pena privativa de libertad, se consideró que el agresor conocía a la víctima con anterioridad (artículo 48, numeral 9).

 

 

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